NOSOTROS
Nacimos con la idea de romper barreras, de que no existan fronteras que limiten el alcance de los maravillosos placeres que nuestro mundo nos brinda, a través de productos únicos y distinguidos.
A nuestro proyecto le pusimos un nombre: DIGNITY CLUB, o mejor dicho, CLUB DE LA DIGNIDAD. Un término tan positivo, tan íntegro, que transmite una sensación única de plenitud y respeto. Allí coincidimos en que Dignity podía conectar a personas merecedoras, personas dignas de recibir algo único y auténtico en un momento irrepetible, para colmar de satisfacción e invitar a disfrutar de placeres merecidos, dignos de distinción.
Productos que, por su elaboración, esconden siglos de evolución, auténtica originalidad, excelencia y la mejor calidad, haciendo de sus cualidades un mérito de respeto. En ese camino fuimos cambiando, probando, equivocándonos y acertando.
Sin embargo, algo no terminaba de cobrar el sentido que pretendíamos. La palabra DIGNIDAD nos llevaba a pensar que debíamos hacer y dar mucho más. Estábamos frente a un concepto tan elevado, de tan gran alcance e integridad, y a la vez tan relegado en la realidad de muchas personas, que nos impulsó a soñar y a bregar por la dignidad que todos los seres humanos merecen.
¿Pero cómo? No lo sabíamos con certeza.
Si bien inicialmente pusimos el foco en los adultos mayores, que hoy padecen profundas desigualdades —propósito que no abandonamos—, con falta de derechos y que muchas veces dejan este mundo sin haber alcanzado la dignidad anhelada, nuestra proeza fue tomando rumbo. Hoy avanzamos con foco en los sectores sociales que persisten en la desigualdad, sumando además propuestas que aportan al cuidado del medioambiente y de nuestra tierra, porque nada nos impide hacerlo.
Nacimos desde una familia, desde el corazón y las causas nobles. Del apoyo de quienes me acompañan: Pao, mis dos hijos; Joaquín, mi sobrino, con quien arrancamos; Cristian, mi primo, que sostuvo momentos difíciles cuando estuvimos a punto de cerrar por no encontrarle la vuelta. Un lindo proyecto, sabiendo que las cosas buenas, cuando están llenas de desafíos, tardan en llegar.
Hoy somos mucho más que una familia. Martu, una promesa y símbolo de que la igualdad se logra; Jorge, su papá; y un Club que se expande desde El Andén y sin límites, hacia muchos más. Donde todos por todos hacemos algo: transformamos, construimos y soñamos.
Si querés saber más, ya sos parte de este Club. Te invito a reflexionar sobre nuestro propósito:
Con la idea de mostrar, que ya no deberían existir barreras, ni fronteras que limiten el alcance de los maravillosos placeres que nuestro mundo viene dando, con la curiosidad de probar y descubrir porque en algunas cosas existe tanta pasión, quedamos atrapados y es hoy la razón por la que aquí estamos, con la labor de llevar a todos los rincones de nuestro país esto que queremos transmitir.
DIGNITY, un término tan positivo, tan íntegro que logra una sensación única de plenitud y respeto. Es aquí, donde coincidimos que DIGNITY podía conectar a merecedores, personas “DIGNAS” de recibir algo único y auténtico, en un solo e imborrable momento, para colmar de satisfacción e invitarse a disfrutar y merecidos placeres “DIGNOS” de distinción, que por su elaboración esconden siglos de evolución, auténtica originalidad, excelencia y la mejor calidad, haciendo de sus cualidades mérito de grato respeto. Ambos, el complemento perfecto que invita a disfrutar con la soledad “bien acompañada” o con aquel otro, un padre, un amigo o amiga, un hijo, hija, con él o con ella, para estar bien, quedar bien, ¡que más!
Inquietos y siempre por más y porque no queremos ser menos, invitamos a que nos acompañen a ser parte de este CLUB, un espacio exclusivo y de pertenencia que transmite cultura, tradición y la interacción de todos los que formamos parte.
Bregamos por la dignidad de todos los seres humanos, especialmente los ancianos, como el bien más preciado y fomentamos la premisa de disfrutar esta pasión bajo un consumo responsable. Es nuestro anhelo!